MANIFIESTO CERMI DÍA INTERNACIONAL DE LAS PERSONAS DE EDAD.
1 DE OCTUBRE DE 2024
El 14 de diciembre de 1990 la Asamblea General de las Naciones Unidas instituyó el “Día internacional de
las personas de edad”, conmemoración destinada a generar conciencia sobre el envejecimiento y el lugar
de las personas mayores en nuestra sociedad.
Hoy, 1 de octubre de 2024, se conmemora su 34º aniversario y las personas mayores y, en una mayor
medida las personas con discapacidad mayores, continúan en condiciones de indefensión y vulnerabilidad similares y, si cabe, de mayor complejidad debido a las circunstancias actuales de un mundo que es más interdependiente y más vulnerable a riesgos en ámbitos como el político, socioeconómico, migratorio, de la salud, digital, o del medio ambiente, amplificados por crecientes tensiones geopolíticas y tecnológicas; estas personas siguen esperando y reclamando soluciones, así como la consecución y consolidación de sus derechos más básicos.
En el “Día Internacional de las Personas de Edad” las personas con discapacidad mayores son las
grandes olvidadas, especialmente las mujeres en cuyo caso la discapacidad, ya sea sobrevenida o no,
constituye un factor de adicional que reclama más y mayor protección social, un cumplimiento más estricto y exquisito de los exiguos derechos a ellas destinados, así como una mayor vigilancia y exigencia por parte de las organizaciones con ellas vinculadas.
En su labor permanente y proactiva en favor de los derechos de las personas con discapacidad mayores,
el Movimiento CERMI (www.cermi.es) hace un llamamiento a la sociedad y a sus diferentes actores –
medios de comunicación, organizaciones sociales, económicas, instituciones públicas y privadas,
operadores jurídicos, empresas, profesionales y a la sociedad en su conjunto – para que no olviden las
recientes consecuencias de la pandemia sobre este grupo de ciudadanos y la nitidez con la que era
percibida la necesidad e inmediatez de profundos cambios políticos, legislativos, económicos y sociales
que remediasen la durísima situación en la que vivieron y finalizaron su vida muchas de estas personas.
La vulneración de los derechos de las personas con discapacidad mayores la seguimos encontrando en
cualquier ámbito social. La edad avanzada, una etapa natural del proceso de vivir que debiéramos
considerarla algo evidente, se ha convertido en una paradoja ante el avance del edadismo, ese
comportamiento social, esa corriente de pensamiento y acciones que, como recoge la filósofa Adela
Cortina, lleva a discriminar por razón de edad y ve, en las personas mayores, seres improductivos, una carga para la sociedad, una amenaza para la sostenibilidad del sistema de pensiones y la protección
social.
Las personas con discapacidad mayores aportan experiencia, conocimientos, madurez y perspectiva
temporal en el análisis de la realidad, así como valor a la economía y el consumo, todos elementos
cruciales en sociedades como las nuestras que se caracterizan por estar inmersas en una dinámica de
continuos y rápidos cambios.
Por todo ello, en el Día Internacional de las Personas de Edad, el movimiento CERMI:
- Recuerda la obligatoriedad de accesibilidad al medio físico, cognitivo, a las nuevas tecnologías o a
los nuevos modelos sociosanitarios cimentados en soluciones innovadoras y obligados a un uso
inclusivo, no discriminatorio y carente de sesgos de la inteligencia artificial. Las personas con
discapacidad mayores son las mayores damnificadas a la hora de lograr un estatus de ciudadanía
de pleno derecho. - Exige que las diferentes administraciones públicas asuman la existencia, al día de hoy, de las
grandes lagunas en legislación y normativa sobre el diseño y protección de los derechos de las
personas con discapacidad mayores para desarrollar sus proyectos de vida, autonomía para tomar
sus propias decisiones y oportunidades para mejorar su calidad de vida y bienestar. A pesar de los
indudables avances legislativos es imperativo continuidad y afianzamiento temporal tanto
económico como político y social. - Reivindica el necesario avance para lograr la aprobación de la convención de Naciones Unidas
sobre los derechos humanos de las personas mayores, como instrumento jurídico que promueva
su empoderamiento, garantice sus derechos tanto en el corto como en el medio y largo plazo y
sirva de faro guía a gobiernos y motor de futuras sociedades más inclusivas.
Fuente: cermi.es


