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El valor de compartir la vida: Madre e Hija representantes de Aragón nos cuentan su paso por las Escuelas de Fundación CERMI Mujeres

20 de febrero de 2026

Ayer, la Comisión Permanente y la Comisión de la Mujer de CERMI Aragón tuvo el honor de escuchar a Fatoumata y Rouguiatou, madre e hija pertenecientes a la Asociación San Francisco de Sales de Hipoacúsicos y participantes, en representación de Aragón, en la Escuela de Niñas/ Escuela de Madres. Su testimonio nos recordó por qué son tan necesarios los espacios diseñados específicamente para las mujeres y niñas con discapacidad.

Una ventana al mundo para Rouguiatou
Para la joven Rouguiatou, la experiencia en la Escuela de Niñas ha marcado un antes y un después. Más allá del aprendizaje sobre derechos, lo más significativo ha sido la conexión humana. El poder conocer y convivir con otras niñas con diferentes discapacidades le ha permitido salir de su entorno habitual y sentirse parte de una comunidad.

Un refugio y un altavoz para Fatoumata
El testimonio de su madre, Fatoumata, fue especialmente conmovedor. En la Escuela de Madres, encontró algo mucho más profundo que una formación técnica: encontró sororidad y comprensión.
Fatoumata destacó que estos espacios son vitales porque facilitan poder compartir la soledad que a veces supone la crianza de una hija con discapacidad con personas que atraviesan la misma situación.
Encontrar a otras mujeres con vivencias similares permite romper el aislamiento y encontrar la fuerza necesaria para seguir adelante.

«No es solo aprender, es saber que no estás sola en las batallas más difíciles de la vida.»

Sobre las Escuela de Fundación CERMI Mujeres

Esta iniciativa tiene dos objetivos claros:

• Formar a las niñas en derechos y liderazgo desde la infancia.
• Empoderar a las madres, dándoles herramientas de apoyo mutuo y formación para desmantelar estereotipos.

Nuestro compromiso
Desde nuestra entidad, agradecemos profundamente la generosidad de Fatoumata y Rouguiatou al compartir sus vivencias. Su valentía nos impulsa a seguir trabajando para que ninguna mujer o niña con discapacidad —ni sus familias— tenga que enfrentar sus retos en soledad.